sábado, 11 de diciembre de 2010
Jack, pórtate bien…
Jack Nicholson, ese diablillo encantador…
Los contactos de unos negativos que encontré por puro azar en FFFFOUND! Las fotos son magníficas y es una lástima no saber quien es el autor.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Logotipo para San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016
Me parece que si únicamente hubiera de elegir la Ciudad Europea de
la Cultura del 2016 por su logotipo e imagen corporativa, lo siento por
las demás pero me quedaría con San Sebastián – Donostia. Y es que
recuperan un dibujo de Eduardo Chillida, uno de mis artistas
preferidos. Él es uno de esos que se mantienen firmes aguantando el
paso del tiempo en mi particular “capillita de santos creadores” y algún
que otro diablillo encantador, que hacen que uno siga creyendo en el
arte, a pesar de las galerías, las ferias y los especuladores de turno.
Pero a lo que vamos, el logotipo:
Para quien haya visitado la ciudad o visto alguna imagen aérea o un plano de la misma podrá reconocer en la parte gráfica del logotipo la forma de la playa de La Concha y el perfil de la costa donostiarra con formas típicamente del arte de Eduardo Chillida.
Pero a lo que vamos, el logotipo:
Para quien haya visitado la ciudad o visto alguna imagen aérea o un plano de la misma podrá reconocer en la parte gráfica del logotipo la forma de la playa de La Concha y el perfil de la costa donostiarra con formas típicamente del arte de Eduardo Chillida.
En la página oficial de la candidatura
nos explican que el origen del logotipo está en un dibujo de Chillida
del año 1989, de cuando trabajaba en un proyecto para una medalla para
el ayuntamiento de San Sebastián.
(Me van a perdonar los maños, pero no hay color.)
sábado, 4 de diciembre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Toros: una tradición brutal y sangrienta.
¿Cómo se le explica a un niño que el maltrato a los animales es un delito pero
que si se hace dentro de una plaza de toros entonces ya la cosa cambia; se le llama “fiesta” y es un “arte” donde está permitido matar al toro?
¿Qué le responderá el torero a su hijo cuando este le pregunte en qué trabaja? ¿”Matador de toros”, dirá? ¿Y si el niño le dice a que eso suena a asesino en serie, como en las películas de la tele? Y si prefiere decirle que es torero, y el crío tal vez diga: “Ah! entonces, si los vaqueros cuidan de las vacas, los toreros cuidan a los toros, ¿verdad? ¿Tú cuidas a los toros, papá?”. Va ser que no.
¡Ay! Los niños… Criaturitas que no entienden nada, ¿verdad?
La imagen es de galería de Ernesto Rodera, en el diario ADN.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
«Que el mundo no sea un culto a los bolsillos»
Conocí a Karel García
cuando él estaba grabando su primer disco en Barcelona junto a Carlos
Lage, a finales de los años 90. Ambos trovadores cubanos estaban
empezando su carrera musical y nos enamoraron con la calidad de sus
canciones, tanto en lo poético como en lo musical.
Compartimos muchas noches de música en casas de amigos o en locales
del barrio gótico de Barcelona, en los que nos dejaban cantar hasta la
madrugada.
Ahora encuentro este vídeo con esta canción suya que me encanta, grabado en esas mismas calles de entonces y que tanto me recuerdan a La Habana. Una canción que se incluye en su último disco, “Hambre de Quimeras” (2007), su primer disco en solitario, que fue grabado en los Estudios “Ojalá” de La Habana y producido por Silvio Rodríguez.
Palabras quedan (Karel García)
Tengo una burbuja y un deseo
y una razón que viene calando
las soledades con su manto.
Tengo un atrevido descontento
y algún pincel con que voy coreando
por las paredes de mi desgarro que
palabras quedan
para ponerle al hombre en la mirada;
palabras quedan
para sumarle al bien que ahora se apaga;
palabras quedan
para quemarle los motivos al delirio;
palabras quedan
para que el mundo no sea un culto a los bolsillos
de ningún rey.
Desenterrando el mar de una respuesta,
ilusionando las horas sueltas
que niegan que se nieguen a soñar...
Voy añadiendo puertas al silencio,
vetando el miedo, halando el verso
para que vuele hasta donde pienso...
Que palabras quedan,
para amarrarle los latidos al olvido;
palabras quedan
siempre que nos invadan los sentidos;
palabras quedan
bordeando la lagunas de una herida;
palabras quedan
para que el mundo no naufrague en las mentiras…
palabras quedan,
para ponerle al hombre en la mirada;
palabras quedan
para sumarle al bien que ahora se apaga;
palabras quedan
para quemarle los motivos al delirio;
palabras quedan
para que el mundo no sea un culto a los bolsillos
de ningún rey.
Ahora encuentro este vídeo con esta canción suya que me encanta, grabado en esas mismas calles de entonces y que tanto me recuerdan a La Habana. Una canción que se incluye en su último disco, “Hambre de Quimeras” (2007), su primer disco en solitario, que fue grabado en los Estudios “Ojalá” de La Habana y producido por Silvio Rodríguez.
Palabras quedan (Karel García)
Tengo una burbuja y un deseo
y una razón que viene calando
las soledades con su manto.
Tengo un atrevido descontento
y algún pincel con que voy coreando
por las paredes de mi desgarro que
palabras quedan
para ponerle al hombre en la mirada;
palabras quedan
para sumarle al bien que ahora se apaga;
palabras quedan
para quemarle los motivos al delirio;
palabras quedan
para que el mundo no sea un culto a los bolsillos
de ningún rey.
Desenterrando el mar de una respuesta,
ilusionando las horas sueltas
que niegan que se nieguen a soñar...
Voy añadiendo puertas al silencio,
vetando el miedo, halando el verso
para que vuele hasta donde pienso...
Que palabras quedan,
para amarrarle los latidos al olvido;
palabras quedan
siempre que nos invadan los sentidos;
palabras quedan
bordeando la lagunas de una herida;
palabras quedan
para que el mundo no naufrague en las mentiras…
palabras quedan,
para ponerle al hombre en la mirada;
palabras quedan
para sumarle al bien que ahora se apaga;
palabras quedan
para quemarle los motivos al delirio;
palabras quedan
para que el mundo no sea un culto a los bolsillos
de ningún rey.
domingo, 20 de junio de 2010
Diez, cien, mil Saramagos
Anteayer murió un hombre bueno que decía las cosas claras. Se fue Saramago y se nota.
Nos hacen falta diez, cien, mil Saramagos. Personas que no teman comprometerse con el paso de los años y sigan gritándole al mundo que lo que está mal está mal, por mucho que nos quieran vender lo contrario. Hombres como Saramago, que sean capaces de soñar un mundo más justo y luchar por ello. Y desde el amor seguir empujando un poquito más la utopía; y de llenar de humor sus palabras y hacer con ellas unos libros que no se olvidan y frases que hacen pensar.
Yo de mayor quiero ser un poco como él.
Aquí está en la presentación de su libro “Ensayo sobre la Lucidez” (http://blog.josesaramago.org) donde dijo cosas como “La democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada…”
Transcripción y mi traducción libre del portugués:
“Todo se discute en este mundo, menos una única cosa que no se discute: la democracia. La democracia está ahí, como si fuese una especie de santa de altar, de la que ya no se esperan milagros. Pero está ahí como una referencia: “la democracia”.
Y no se repara en que la democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada… porque el poder de los ciudadanos, el poder de cada uno de nosotros, se limita, en la esfera política, a cambiar un gobierno que no nos gusta por otro que tal vez nos vaya a gustar. Nada más.
Pero las grandes decisiones son tomadas en otra esfera y todos sabemos cuál es. La de las grandes organizaciones financieras internacionales: el FMI, la Organización Mundial de Comercio, los Bancos Mundiales, la OCDE, todos estos…
Y ninguno de esos organismos es democrático.
Por tanto, cómo podemos continuar hablando de democracia si los que verdaderamente gobiernan el mundo no son elegidos democráticamente por el pueblo.
¿Quién escoge a los representantes de esas organizaciones? ¿Los pueblos pequeños? No.
¿Dónde está, entonces, la democracia?”
José Saramago
Premio Nobel de Literarura
Nos hacen falta diez, cien, mil Saramagos. Personas que no teman comprometerse con el paso de los años y sigan gritándole al mundo que lo que está mal está mal, por mucho que nos quieran vender lo contrario. Hombres como Saramago, que sean capaces de soñar un mundo más justo y luchar por ello. Y desde el amor seguir empujando un poquito más la utopía; y de llenar de humor sus palabras y hacer con ellas unos libros que no se olvidan y frases que hacen pensar.
Yo de mayor quiero ser un poco como él.
Aquí está en la presentación de su libro “Ensayo sobre la Lucidez” (http://blog.josesaramago.org) donde dijo cosas como “La democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada…”
Transcripción y mi traducción libre del portugués:
“Todo se discute en este mundo, menos una única cosa que no se discute: la democracia. La democracia está ahí, como si fuese una especie de santa de altar, de la que ya no se esperan milagros. Pero está ahí como una referencia: “la democracia”.
Y no se repara en que la democracia en que vivimos es una democracia secuestrada, condicionada, amputada… porque el poder de los ciudadanos, el poder de cada uno de nosotros, se limita, en la esfera política, a cambiar un gobierno que no nos gusta por otro que tal vez nos vaya a gustar. Nada más.
Pero las grandes decisiones son tomadas en otra esfera y todos sabemos cuál es. La de las grandes organizaciones financieras internacionales: el FMI, la Organización Mundial de Comercio, los Bancos Mundiales, la OCDE, todos estos…
Y ninguno de esos organismos es democrático.
Por tanto, cómo podemos continuar hablando de democracia si los que verdaderamente gobiernan el mundo no son elegidos democráticamente por el pueblo.
¿Quién escoge a los representantes de esas organizaciones? ¿Los pueblos pequeños? No.
¿Dónde está, entonces, la democracia?”
José Saramago
Premio Nobel de Literarura
lunes, 7 de junio de 2010
Lógica idiomática aplastante
Aunque publicado en el diario Público en el año 2008, esta viñeta de Manel Fontdevila sigue siendo –es una pena– totalmente vigente y de plena actualidad.
El sano interés por nuevas culturas y paisajes hermosos nos lleva a soñar con viajar en nuestro tiempo libre a lugares de nombres a veces impronunciables en la otra punta del globo. Pero a menudo apenas conocemos al vecino de al lado o a la comunidad autónoma vecina y toda su riqueza histórica, cultural y lingüística.
Quien se acerque a Catalunya desde la curiosidad y el respeto, y logre dejar a un lado los prejuicios y los tópicos conseguirá, seguramente, enamorarse de sus paisajes. Y por poco que consiga el viajero que una pequeña charla en un pueblo del Pirineo o en el barrio gótico de Barcelona, por poner dos ejemplos, le acerque a la gente del lugar, seguro que podrá sentir el calor y la hospitalidad de las personas de este país. El mismo calor y cariño que sentimos mi familia y yo cuando llegamos en los años 70, huyendo de la dictadura fascista de los militares traidores de Chile.
Hace poco he descubierto que hablo en sueños y que lo hago tanto en castellano como en catalán, así que imagino que soy lo que llaman bilingüe. No es algo a lo que le dé demasiada importancia ya que me resulta totalmente natural usar ambas lenguas, incluso en la misma conversación (como infinidad de gente que conozco).
Lo que hace muchos años que sé por experiencia es que no es tan importante el idioma, sino el respeto y el deseo de entendernos.
Para acabar, unas preguntas al aire:
¿Por qué no se estudia euskera, gallego y catalán en los colegios de todo el estado español? ¿Ayudaría a formar a personas más tolerantes con las diferencias culturales de sus vecinos?
¿Por qué se lo ponemos tan fácil al inglés?
¿Y si cada vez tiene más importancia entendernos con los países árabes, porqué no estudiar esta lengua?
viernes, 4 de junio de 2010
Ay de aquellos que pretenden convertir una lengua en astillas...
"Ay de aquellos que pretenden convertir una lengua en astillas, porque no calculan el alcance del fuego que pueden llegar a originar."
José Montilla
Presidente de la Generalitat de Catalunya.
Intervención en la Comisión General de las
Comunidades Autónomas del Senado
Madrid, 24 de mayo de 2010
Presidente de la Generalitat de Catalunya.
Intervención en la Comisión General de las
Comunidades Autónomas del Senado
Madrid, 24 de mayo de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Médicos interruptus
Hay gente a la que no le gustan ni los hospitales ni los médicos. Yo soy una de ellas. Así que cuando no tengo más remedio, ya que mi salud es coja, me armo de toda la paciencia posible y me enfrento como puedo a su papeleo, sus salas de espera y sus batas blancas.
Hay cosas que han mejorado mucho en la Seguridad Social. Pero otras siguen presentes como si fueran una parte esencial del sistema: el médico interruptus. Este fenómeno consiste en que nunca podrás estar con tu médico en paz para poder exponerle tu caso (se dice de un paciente que sí lo logró una vez en Teruel, pero todo apunta a que se trata de una leyenda urbana).
Cuando, tras la sala de espera, accedes a la consulta de tu médico y empiezas a explicarle lo que te ocurre, es muy común que, sin previo aviso y con prisas, entre en la sala alguna enfermera, otro médico o cualquier otro que pase o trabaje por allí y, sin pedir disculpas por interrumpir, le consulten alguna cosa, la que sea. Y uno se queda con cara de bobo y las palabras en la boca, con la intimidad expuesta a cualquiera y la profunda sensación de ser un invisible cero a la izquierda del cero que ya estaba a la izquierda.
Me volvió a ocurrir la semana pasada y fueron tantas las interrupciones por teléfono, por la puerta principal y por esas puertas laterales que comunican los consultorios entre si, que por un momento estuve a punto de estallar y de hacerle ver a la última enfermera que yo estaba allí, que estaba invadiendo mi intimidad, faltándome al respeto al ignorarme por completo y reduciendo el poco tiempo que mi doctora me puede dedicar según los estrechos parámetros de la sanidad pública. Me hizo sentir como una verdadera mierda (para qué andarnos con rodeos).
Y además, estaba exponiendo delante mío y en voz alta aspectos privados de otro paciente que se hallaba en la sala contigua.
Afortunadamente algo en mi cabeza me hizo optar por callar y sonreír. Solo callar y sonreír. Hay que ser tolerante, me dije, paciencia… ¿pero hasta cuándo?
Mi doctora me dirigió alguna mirada cómplice, resignada a que esto le ocurriera a menudo. Y yo admiraba su tremenda capacidad de concentración.
¿Realmente todo esto es necesario para que funcione el sistema? ¿O soy yo quien pide demasiado? Después nos quejaremos de la falta de educación de los adolescentes.
Foto: Corbis
miércoles, 7 de abril de 2010
Recordando a Benedetti
Mario Benedetti en su casa de Montevideo el 7 de enero de 2007. AFP
¿Por qué se tiene que morir la gente que más nos hace falta?
No te salves
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
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